Juan Luis Juan Luis

TARAS es uno de los ganadores en el NextLab Generation 6

Todo empieza aquí

En febrero de 2026, mientras me encontraba en Mérida, Yucatán, recibí un mensaje de mi querido amigo Pablo León, director del cortometraje Remember Us. Me compartía una convocatoria abierta para participar en el prestigioso NextLab Generation, un programa internacional celebrado en Madrid y dedicado al impulso de nuevas voces y proyectos innovadores de animación.

La noticia llegó en un momento particular y se transformó rápidamente en una oportunidad.

Un mes después se cumplirían diez años desde que capturé una extraña y poderosa luciérnaga en lo más recóndito de mi imaginación, durante mi época de estudiante universitario. Con el tiempo la nombré Taras y la convertí en un proyecto personal de animación. Proyecto del cual hablaré en próximas entradas del blog...

Se trató del momento perfecto para acuñarle un símbolo de nacimiento: mostrar por primera vez ante el público el proyecto acompañado de un teaser prototipo, a través del cual enseñar los primeros aromas de su historia, su mundo, sus personajes y su trama.

Desde 2021 buscaba una forma más orgánica de dibujar "en el espacio". Quería agregar una nueva herramienta, más allá del mouse, y acercarme a una experiencia más intuitiva, capaz de conservar la profundidad y el carácter pictórico que siempre me han atraído.

Quill parecía la respuesta.

Pero cuando finalmente lo tuve frente a mí, su complejidad me sobrepasó y terminé abandonándolo.

Cuando leí la convocatoria de NextLab, sentí que por fin encontraba un camino que llevaba años buscando. Un camino que me permitía aprovechar la fuerza de esa inercia acumulada y, de una vez por todas, aprender a usar Quill.

La idea era utilizarlo precisamente para eso: construir, diseñar y animar un primer acercamiento —un prototipo vivo— de lo que Taras podía llegar a ser.

Decidí entonces inscribir Taras en la convocatoria.

Semanas después recibí la noticia de que el proyecto había sido seleccionado junto con otros nueve proyectos que formarían parte del workshop internacional de siete semanas organizado por NextLab.

Lo que siguió fue un periodo de trabajo intenso.

Durante siete semanas reservé con disciplina cada espacio libre que quedaba al final de mis jornadas como artista freelance. El objetivo era claro: aprender una nueva herramienta, desarrollar el teaser y construir una primera prueba tangible del universo de Taras.

Sin embargo, el proceso no estuvo exento de obstáculos.

En medio de la producción comenzó a manifestarse una falla de origen en mi computadora. Lo que parecía un problema aislado terminó revelando un desperfecto en la tarjeta madre que acabó comprometiendo también el procesador. La solución implicó reemplazar ambos componentes en plena producción, un contratiempo técnico que llegó en uno de los momentos menos oportunos del proyecto.

Aun así, la continuidad es clave, y entonces un teaser fue posible.

Para entonces, el simple hecho de haber alcanzado aquel difícil objetivo ya era motivo suficiente de satisfacción. El teaser había sido posible gracias al enorme talento de Gia Sabaht y Jarfo Rodríguez, cuya música aportó una dimensión esencial a la pieza.

Más allá de lo conseguido, lo más emocionante era vislumbrar todo el potencial que aún quedaba por desarrollar y refinar.

Pero entonces sucedió lo inesperado.

De los diez proyectos participantes, únicamente cinco fueron seleccionados como finalistas.

Taras era uno de ellos.

La posibilidad de viajar a Madrid se había abierto y, por supuesto, no pensaba desaprovecharla.

Así comenzó uno de los viajes más inspiradores, intensos y memorables de mi carrera y de mi vida: viajar a España para presentar un proyecto profundamente personal.

Durante una semana tuve el privilegio de conocer al extraordinario equipo de NextLab y a los brillantes compañeros que formaban parte del workshop. Nos reunimos en las elegantes instalaciones de la Fundación Ortega y Gasset Marañón, en pleno verano madrileño.

Entre conversaciones interminables, ideas compartidas, risas, cerveza, vino tinto y algún que otro solomillo, los días transcurrieron con la velocidad extraña de los momentos felices. La semana entera terminó pareciéndose más a un sueño que a una sucesión de días.

Lo ocurrido durante el pitch ante el público merece su propia entrada en este blog. Disculpen la omisión, pero el misterio sigue siendo una de las herramientas favoritas de cualquier narrador.

La semana concluyó con el anuncio oficial de los tres proyectos galardonados:

  • El Mensaje de la gran Dany Belmonte.

  • SadMahan del melancólico canario Sankalibrado.

  • Y finalmente, Taras.

Aquella noticia marcó el final de una etapa, pero también el comienzo de otra: contar con la acreditación para el MIFA de Annecy 2027.

Por último, la frase favorita:

El viaje continúa.

No podría cerrar esta entrada sin antes agradecer.

Muchas gracias al equipo de NextLab, por su ética, por su profesionalismo y por el deseo de mantener en continuidad un evento tan importante para la animación y la innovación.

A todos mis compañeros, por su valentía y por compartir aquello que para muchos de nosotros es lo más valioso que poseemos: nuestros proyectos.

A mi compañera de vida, Andrea, por su corazón y espíritu.

A España, a Madrid y a San Lorenzo de El Escorial, por tan calurosa, elegante y dulce recepción.

A México, por su magia y por esos profundos ríos mitológicos que continúan alimentando mi imaginación.

Y a mi bendito hogar, Michoacán, cuna de mis obsesiones, de mis preguntas, de mi inspiración y, en muchos sentidos, del propio Taras.

Como quizás también lo fue para Fray Jerónimo de Alcalá…

JL

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